Sm formacion civica y etica

Qué es la ética

Theodore Tulchinsky.Información adicionalIntereses concurrentesLos autores declaran no tener intereses concurrentes.Contribuciones de los autoresTodos los autores han contribuido a la redacción y desarrollo de este artículo. Las opiniones expresadas en esta publicación son las de los autores y no reflejan la posición de sus instituciones de origen, incluidos los Institutos Canadienses de Investigación Sanitaria. Todos los autores leyeron y aprobaron el manuscrito final.Derechos y permisos

Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la Licencia de Atribución de Creative Commons (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0), que permite el uso, la distribución y la reproducción sin restricciones en cualquier medio, siempre que se acredite adecuadamente la obra original. La renuncia a la Dedicación de Dominio Público de Creative Commons (http://creativecommons.org/publicdomain/zero/1.0/) se aplica a los datos puestos a disposición en este artículo, a menos que se indique lo contrario.

Public Health Rev 36, 4 (2015). https://doi.org/10.1186/s40985-015-0002-3Download citationShare this articleAnyone you share the following link with will be able to read this content:Get shareable linkSorry, a shareable link is not currently available for this article.Copy to clipboard

20 importancia de la educación cívica

ResumenLas tecnologías de la comunicación deben ser consideradas como un medio a disposición de las personas para perseguir los objetivos de apoyar el desarrollo de la igualdad, la libertad, la solidaridad y la socialización. En este caso, los profesores de Educación Infantil y Primaria juegan un papel importante en la adquisición de competencias digitales por parte de sus alumnos. En este artículo nos preguntamos en qué medida las titulaciones universitarias de Maestro de Educación Infantil y Primaria en España, en las que se forma a los alumnos en materias relacionadas con el uso y aprendizaje de las TIC aplicadas a la Educación, abordan las competencias digitales desde la dimensión ética. Presentamos aquí algunos de los resultados de una investigación realizada en España, mediante el método de análisis de contenido, en la que se revisaron un total de 118 planes de estudio de los grados universitarios 2019-20. Los resultados de la investigación indicaron que, aunque las competencias digitales estaban presentes en la mayoría de los planes evaluados (78%), a través de una asignatura relacionada con el aprendizaje y uso de las TIC en la educación, solo el 26,1% de las guías docentes incorporaban la dimensión ética de esta asignatura. Esto nos lleva a concluir que los futuros profesores reciben actualmente poca formación en ética en relación con el desarrollo de las competencias digitales.

Qué es el civismo

La asignatura de Formación Cívica y Ética tiene como finalidad que los alumnos de educación básica se reconozcan como personas con dignidad y derechos, con capacidad para desarrollarse plenamente y participar en el mejoramiento de la sociedad de la que forman parte.

La educación cívica es el estudio de los aspectos teóricos, políticos y prácticos de la ciudadanía, así como sus derechos y deberes; los deberes de los ciudadanos entre sí como miembros de un cuerpo político y con el gobierno.

La educación cívica busca establecer los valores y conductas éticamente correctas. Es necesaria la existencia de una educación cívica en los ámbitos de estudio, que transmita, al menos, los valores que los niños deben adquirir para ser buenos ciudadanos.

¿Cuál es el poder de la educación cívica y ética? Las competencias cívicas y éticas implican una perspectiva que permite a los alumnos deliberar, elegir entre opciones de valor, tomar decisiones, afrontar conflictos y participar en asuntos colectivos.

La formación cívica y ética nos permite enfrentarnos a los problemas que surgen en los ámbitos social, laboral, educativo, familiar y comunitario, como por ejemplo: – La contaminación ambiental. – La falta de respeto a las normas de convivencia. – La discriminación.

Sm formacion civica y etica 2022

Desde hace tiempo, las sociedades se interesan por el modo en que sus jóvenes se preparan para la ciudadanía y por cómo aprenden a participar en la vida cívica. Hoy en día ese interés podría describirse mejor como una preocupación, de hecho como una preocupación creciente, especialmente en las sociedades democráticas. Hay muchas pruebas de que ningún país, incluido nuestro propio Estados Unidos, ha alcanzado el nivel de comprensión y aceptación de los derechos y responsabilidades entre la totalidad de sus ciudadanos que se requiere para el mantenimiento y la mejora de cualquier democracia constitucional.

En la última década hemos sido testigos de dramáticas demandas de libertad por parte de pueblos desde Asia hasta África y desde Europa Central y del Este hasta América Latina. Y como hemos visto caer un régimen totalitario o autoritario tras otro y sustituirlos por gobiernos democráticos incipientes, puede que nos hayamos vuelto demasiado optimistas sobre el futuro de la democracia. También es posible que nos hayamos vuelto demasiado complacientes, demasiado seguros de la solidez de la democracia o de su viabilidad a largo plazo. Sin embargo, la historia nos enseña que son pocos los países que han mantenido gobiernos democráticos durante periodos prolongados, una lección que nosotros, como estadounidenses, a veces tendemos a olvidar. Los estadounidenses, por supuesto, deberían sentirse orgullosos y confiados del hecho de que viven en la democracia constitucional más antigua del mundo y de que los fundamentos filosóficos que subyacen a sus instituciones políticas sirven de modelo para los pueblos que aspiran a ello en todo el mundo. El «disparo que se escuchó en todo el mundo» hace dos siglos al inicio de la Revolución Americana sigue resonando hoy, y debería recordar a los estadounidenses que las instituciones libres se encuentran entre los logros más elevados de la humanidad y que merecen toda su energía y su sincera devoción para preservarlas.